Una vida normal

MARATÓN PINCELERO 2024

Samuel Piña

5/4/2024

Si me ves caminando en la calle, haciendo compras del supermercado, o paseando al perro, seguramente no pensarás que soy alguien fuera de lo común. Y así lo prefiero, pasar bajo perfil, desapercibido. Pero lo cierto es que tengo un superpoder increíble (modestia aparte): el de la teletransportación.

Mi poder, aunque increíblemente conveniente, tiene sus limitaciones: solo puedo teletransportar conmigo lo que pueda cargar con mi propia fuerza. Eso significa poder buscar las llaves que se me quedaron, un almuerzo para un amigo, compras (ligeras) del supermercado... Hay bastantes posibilidades, pero no infinitas. Además, tengo que conocer bien el lugar donde voy a "aterrizar". No necesariamente tengo que haber estado allí, a veces basta con ver varias horas de video y leer información topográfica y geográfica del sitio para poder imaginarlo. Eso sí, desde que me transporté a un exótico zoológico en Tailandia y quedé del lado equivocado en la jaula de los tigres, he sido mucho más precavido. No me quedaron ganas de viajar por unos días luego de eso.

Mucho se ha dicho de las famosas palabras del tío Ben, "un gran poder conlleva una gran responsabilidad", o algo así... pero la verdad es que no me gustan las responsabilidades, solo quiero llevar una vida normal, incluso si tengo una "pequeñita" ventaja. Además, piénsalo de esta manera: si yo revelara que tengo este poder, seguramente que el gobierno o agencias poderosas me usarían para sus propósitos, y no tengo la seguridad de preservar mi integridad física. Después de todo, no es que sea increíblemente fuerte o veloz: si alguien me disparara o me apuñalara, la probabilidad de que sobreviva es igual a la tuya o la de cualquier otro ser humano....con la diferencia, claro está, que si sigo consciente, quizá pueda llegar a un hospital más rápidamente. Pero seguiría siendo de carne y hueso. No suena para nada divertido. De todos modos, no tengo aspiraciones de grandeza.

Eso sí, para mí y mis allegados, este poder es magnífico. Nunca tengo que preocuparme por llegar tarde a encuentros, con tal que me despierte al menos unos 15 minutos antes de la hora pautada. Siempre puedo poner la excusa de que no tenía señal o que tenía el celular apagado, y por eso no respondía hasta casi el último momento, pero puedes estar seguro que llegaré a tiempo. Aunque aquella vez que llegué temprano a la reunión de trabajo cuando había paro de transporte fue difícil de explicar (considerando que vivo a unos 50 kilómetros del sitio escogido). He tenido sospechas entre mis colegas, pero por lo general solo piensan que soy una persona muy organizada con su tiempo, al menos para reuniones y citas. O que conduzco muy rápido.

Además, si me siento romántico, puedo cargar a mi esposa y llevarla a una cena donde queramos: París, Amsterdam, Quebec... Lo que ella decida. La única condición: tener papeles al día para evitar encuentros incómodos con la ley. No me apetece revivir la experiencia de ser encarcelado en Shanghai por no tener el pasaporte y permisos para estar en el país. Pero admito que me da placer imaginar la expresión de los policías al ver que me desvanecí sin dejar rastro alguno. Me pregunto si me seguirán buscando.

Otra cosa... suelo transportarme a sitios remotos en medio de la naturaleza para leer y estudiar sin interrupciones, lo que constituye una de mis partes favoritas del día, aunque eso significa que a veces me ausente de la casa por horas sin percatarme, lo que usualmente significa llegar tarde a la cena, aunque suene contradictorio, teniendo en cuenta cuál es mi poder. Supongo que ni con teletransportación me puedo quitar el ensimismamiento.

Contando todo esto, puede que suene egoísta por quedarme con mis poderes para mí mismo, pero no lo soy, eso lo juro. He tenido un par de aventuras ayudando a gente necesitada, pero de nuevo, prefiero mantenerme bajo perfil. Quizá haya obtenido los fondos para donar a organizaciones sin fines de lucro de maneras un tanto ilícitas, pero ha sido por buenas causas. No creo que al rey de Inglaterra le duela que le quite un par de kilos de oro de sus reservas.

En fin, reitero que simplemente quiero llevar una vida normal con mi familia y mis amigos. Ya hay héroes allá afuera, pero aunque no tengan superfuerza ni vuelen ni nada por el estilo, ellos luchan por nuestros derechos, sin importar las adversidades. Si quieres admirar a alguien, admíralos a ellos, no a mi. Estaría muy agradecido.