Nota hallada en una escena del crimen

MARATÓN PINCELERO 2024

Samuel Piña

2/4/2024

Después de arduos años de trabajo, me acerco al final de la meta, estoy casi por finalizar mi último libro. Es lo que considero será mi magnum opus, y no es algo que diga a la ligera. He presentado adelantos, y la recepción ha sido inigualable. Y sin embargo, no puedo terminarlo. No me refiero a un bloqueo creativo, o algo por el estilo; por el contrario, desde que empecé he tenido claro cuál será el final. Pero me niego a plasmarlo en papel, pues las consecuencias serían hórridas. Pero tengo que explicarlo desde el inicio.

He escrito muchos libros de thriller y misterio antes, y me considero bueno, aunque las ventas no lo reflejen del todo. Desde que he empezado a publicar extractos y previstas de mi nuevo libro, el público y la crítica han empezado a valorar positivamente mi obra. No tomen mi palabra: son libres de buscar mi nombre en internet y leer los artículos relevantes al respecto. Las reseñas suelen coincidir en que mis historias se sienten increíblemente realistas, y en una ocasión un crítico comentó que, si mis libros no vinieran con la etiqueta de "ficción" se confundirían con casos la vida real.

Esto último es clave, pues hace unos años, por algún desliz de la editorial, uno de mis libros fue publicado por error en la categoría de no ficción, así que muchos lo tomaron por la descripción de un crimen verídico. Si la única consecuencia hubiese sido confundir a potenciales lectores, no habría mucho problema. He aquí el asunto: unos meses atrás, estaba paséandome por la ciudad y me paré frente a un kiosco, que tenía revistas viejas, y moté que una de ellas tenía el asesinato de una mujer cuyo nombre era un anagrama de una víctima en una de mis propias novelas, así que me puse a ojear la publicación por curiosidad. Con cada línea que leía, mi ritmo cardíaco aceleraba hasta que mi corazón estaba por reventar, y sentía cómo el mundo se me venía encima: Cada uno de los detalles del crimen coincidían a la perfección con los de mi obra, con la única diferencia en la ubicación del delito. Todo lo demás era igual: el instrumento del delito, las pistas... Incluso, la declaración era exactamente igual a lo que yo había escrito hace años.

Por supuesto, quise pensar que esto era una broma pesada, así que investigué los detalles que proporcionaban otros noticieros acerca del crimen, pero era tal cual como lo había descrito la primera publicación. No podía creerlo.

Pues bien, esto ocurrió cuando ya había hecho gran parte del libro que estoy escribiendo ahora. En este libro, uno de los crímenes involucra a un autor de thriller, y una pista crucial para dar con la identidad del criminal está presente en el asesinato del agente del autor antes nombrado. Ahora quiero que se imaginen cómo me sentí cuando recibí, hace una semana, una llamada de la policía para informarme que mi agente había fallecido, a la misma hora que la descrita en el libro.

Espero recuerden que había comentado que tenía en mente el final del libro desde un principio. Básicamente, el detective de mi creación logra reunir todas las piezas del acertijo después de estudiar muchos casos con circunstancias similares, pero no es hasta que el criminal asesina al escritor de thriller que logran atraparlo. De no cometer aquel error, el delincuente jamás sería capturado y continuaría con sus fechorías en otra ciudad.

Ahora díganme si ustedes fueran un agente de la policía y alguien les tratara de convencer que sus libros de crímenes se convierten en asesinatos verdaderos, y que deben ayudarle para atrapar a este desconocido delincuente. No importa qué tan convincente traten de ser, sólo se reirán en sus caras. Así que me encuentro ante un dilema: abandonar este proyecto en el que he trabajado durante años, y dejar un psicópata suelto haciendo estragos; o finalizar mi magnum opus de una vez por todas, y brindar justicia al mundo.

Pero tengo que admitir que he mentido en un punto: esto no es un dilema. Ya he tomado la decisión, de hecho, pues ya envié a la editorial el manuscrito del libro, con el final que les he descrito a detalle. Solo quiero que esta nota, junto al resto de documentos adjuntos en esta carpeta, sirvan de evidencia para que el mundo sepa que no estoy loco, y si es preciso dar mi vida para salvar a decenas de futuras víctimas, entonces qu—