¿Me ves cuándo duermo?

MARATÓN PINCELERO 2024

Lisbeth Jones

4/4/2024

El día que se mudó a ese apartamento lo hizo emocionada. Era todo lo que siempre soñó. Vista al mar. Un espacio inmenso que integraba la sala, la cocina y su pequeño balcón. Todo era blanco con un detalle peculiar. Una cornisa interna en todo el techo que incluía bombillos ojos de gatos de 30 centímetros de distancia entre ellos en todo el alrededor.

En su mente bullía esa idea de la biblioteca circular. Era parte de su ideal de acomodador de libros. La vio solo una vez en una publicación y zúas amor a primera vista.

Los procesos de mudanzas no son fáciles y este no era la excepción. Por ende, decidió hacerlo un sábado en la mañana muy temprano a fin de pasar el fin de semana arreglando acompañada de buena música y unas cuantas cervezas.

Como era organizada y semanas antes ya había limpiado, sabia justo en el último viaje de cajas donde iría cada cosa. Allí comenzó, cocina y cada utensilio. Baños, cortinas, paños, champús y jabones. De vuelta al cuarto, pasando por la nevera, tomando una cerveza y adelantando una canción.

Estuvo así todo el día por lo que, casi terminando, pero muy cansada y algo alicorada decidió ir a dormir. Despejada la cama de la ropa, solo se tiro en ella y abrazo su almohada.

El domingo amaneció temprano, como no corrió las cortinas el sol entraba en pleno a su cuarto. Estirando cada musculo y abriendo solo un ojo, no supo al momento donde se encontraba. Había sido su primera noche sola. Atrás quedaba la casa de sus padres.

Fue a la cocina a preparar café. Había comenzado en ese lugar justo previendo eso, su primer café y de no haber arreglado todo no sabría o tardaría mucho en ser feliz desde temprano.

No se percató al momento, pero algo no le cuadraba. Ella sabía que cocina y baños los había dejado arreglados, no tenia dudas. Pero la sala lucia extraña. Todos sus libros estaban apilados en la pared tal como ella los mentalizaba. Claro está, solo le faltaba el ornamento, pero lo extraño era eso, sus libros, los de siempre, aquellos que había comprado a lo largo de su vida, los que le habían regalado desde niña estaban allí, apilados casi que perfectamente como ella pensaba hacerlo hoy.

Sin embargo, pensando que de pronto las cervezas le habían afectado mas de lo que pensó intuyó que los había arreglado así justo antes de dormir. Transcurrió su día, todo quedo en su punto y lo único que faltaría sería los libros en la biblioteca que llegaría el lunes en la tarde, ya la había ordenado hacía meses.

Salió de compras, surtiría la nevera y el carrito de verduras. Compraría otro pack de cervezas y se dispondría a terminar todo y caminar por la playa para ir adaptándose a su nueva vida.

Tal como lo planeo lo hizo. El día paso y sabiendo que debía trabajar al día siguiente se dispuso a dormir. Descanso plácidamente bajo la brisa de la noche y el olor del mar.

Al salir en la mañana de su cuarto rumbo a la cocina en busca de Don Café, quedo en shock. No podía creerlo, los libros estaban en una nueva posición totalmente diferente a como habían pasado el domingo. Seguían en la misma pared, pero inexplicablemente tenían un nuevo diseño de colocación. Esta vez los mas viejos estaban arriba y los nuevos y de trabajo justo a la altura del escritorio improvisado de pilas de libros también.

Era simplemente increíble. No podía creerlo, así trascurrieron los días, cada noche revisaba como estaban colocados y cada mañana los conseguía diferente.

Pasaron los meses y conversando con una vecina, señora agradable de avanzada edad, esta le pregunto si no había observado algo extraño. Su cara no fue la de siempre y sintiendo que estaba en confianza le conto de la extraña aventura de sus libros y el orden que tomaban cada noche.

La anciana sonrió y le conto: hija en tu apartamento vivió durante años un gran amigo, lleno de magia y de amor. El a través de un hechizo hacia que aquel que viviese allí se encontrara acompañado y cuidado. Por eso tus libros se mueven, por eso cada día están diferentes.

En ellos refugias tu cariño, tu equilibrio, tu amor. Y ellos absorbiendo esa energía se pasean toda la noche liberando y cuidando tu sueño. Por eso cada mañana, están en posiciones diferentes. Dependiendo de la altura de algunos títulos, tu día se equilibra. Siempre de acuerdo a tu necesidad y vibra.

Desde ese momento, cada noche antes de dormir, se despedía de ellos, le daba las buenas noches y le agradecía su cuidado.