Ese cuchillo negro, no es mío!

MARATÓN PINCELERO 2024

Lisbeth Jones

3/4/2024

Solo recuerdo mis manos temblorosas, mucha sangre y el cuchillo cayendo al suelo". No podía ser mío. Nunca podría asesinar a alguien.

Todo era confuso. Los recuerdos no llegaban. Y era desesperante el olor a sangre.

Todos gritaban, preguntaban sin cesar: Qué hiciste? Dónde lo dejaste? Por qué lo hiciste? Cómo pudiste? Que sensación de impotencia, miedo e incertidumbre en un solo sentir.

Quería gritar, salir corriendo, desaparecer pero no podía. Ella quería pero no podía, sabía en el fondo que era inocente solo que no tenía explicación para lo sucedido.

Tanta sangre, las manchas, el olor desagradable y su propia repulsión porque para colmo, le tenia miedo a la sangre, nada fácil se vislumbraba el panorama para ella.

Un Comisario de acercó con un poco de café. Ese olor logró centrar el pensamiento en uno solo. No había comido y ese olor característico despertó una necesidad fisiológica natural, el hambre. Saboreó lentamente el agua caliente y sintió como su cuerpo y cabeza comenzaba aclararse.

Recordaba fragmentos de su día. Se había levantado y desayunado como siempre conversando con su gato, ojeaba mientras daba un mordisco a su pan las noticias en su teléfono y le pedía que no siguiera rajuñando el mueble nuevo, que ella tenia su propio tapete para afilar sus uñas.

Polvorosa, la observaba y asentía mientras ella hablaba y comía. Pronto se despidió y salió rumbo a la oficina. En su camino como cada día, saludaba de un lado a otro, disfrutaba el sol y extendía sus brazos para abrazar el día. Era feliz y ahora que recordaba, se daba cuenta que no lo había percibido así.

El comisario sentado a su lado, comenzó a preguntarle qué recordaba? Cómo se llamaba? A qué se dedicaba? Y con esa voz pausada a pesar de lo fuerte, la ayudo enormemente a visualizar lo sucedido.

No esperaba eso, definitivamente su abuela tenía razón una vez más, una palabra amable, una sonrisa franca lograba en unos minutos darle un duro golpe a su realidad.

Con su mano en el hombro recordó el horror! Pudo ver todo de nuevo y entender.

Ella lo mató, sin temor, sin arrepentimiento, sin vacilación. Ella lo mató! Lo mató! Su cuerpo comenzó a convulsionar por el duro golpe a la realidad y solo así al ver el rostro de ese señor pudo detallarle lo sucedido.

No lo conocía, ella no sabía quién era. Ni siquiera nunca lo topo en su camino. Solo estuvo según le decía el comisario, en el lugar inadecuado a la hora inadecuada.

Yendo camino a la oficina paso primero por el banco. Justo en ese momento llegaron dos hombres, gritaron que todos debían permanecer quietos y obedecer. La tomaron del cabello y arrastraron a una caja, allí uno de ellos decidió golpearla en el suelo, entre golpes recordó le decía que se parecía a su ex esposa.

En posición fetal y cuando creyó morir observó en la bota de ese monstruo un cuchillo. En un descuido se abalanzo sobre él y lo acuchilló muchas veces.

Ella lo mato. Si, ella lo mató. Los paramédicos llegaron, trataban de revisar sus heridas, saber de dónde salía tanta sangre, todos hablaban a la vez. Perdió el sonido de la única voz amistosa y que le calmaba.

Justo allí cayó al suelo. No pudo más. Su mente no podía más. Solo sabía que, ella lo mató. No sé arrepentía. Solo lo mató.