En el horizonte
MARATÓN PINCELERO 2024
Lisbeth Jones
1/4/2024
En la vida todos tenemos lugares favoritos, así como tenemos otros no tanto.
La naturaleza nos permite a todos, disfrutar y admirar cada espacio e incluso aquellos a los que tememos.
Todos te ven maravillados. Muchos se sientan solo a contemplarte. Nadie o muy pocos no sienten admiración por ti y de ser así, no entenderían por qué no amarte.
En lo personal, desde que tenía uso de razón te amo. El motivo es simple: le das calma, limpias sus penas, alegras sus días, le consuelas y le limpias.
Además, fuiste testigo de sus triunfos y alegrías, así como de sus penas y pérdidas. Sin lugar a dudas, siempre le acompañaste en cada momento de su vida. Tanto así, que su propia madre cuando la veía compulsa o pérdida le daba para su transporte y la mandaba a reflexionar: Ve le decía! Habla con ella y sube con cuidado, siempre le agradecería a su madre esos momentos de confianza.
Dando vueltas a la cabeza, podría decir que nada es coincidencia. Su signo piscis, su elemento natural agua, su madre religiosa, la Reina del Mar. Es decir, todos los elementos para sentirse en su ambiente siempre y por siempre le decían que allí estaba su vida.
Sin embargo, jamás estuvo preparada para eso. Sabiendo y conociendo todas las historias muy en el fondo soñaba con encontrar ese mágico toque. Lo imaginaba, grande, azul, hermoso y espléndido. Sonriente para ser sinceros.
Cierta noche contemplando los últimos rayos de sol y preparándose para una lluvia de colores cambiantes por segundos en su horizonte, creyó ver esa figura que soñó pero no de la forma que pensaba.
Con cada destello del sol, emergía lentamente una figura. Al principio no pudo detallarla, el sol no le permitía visualizar bien pero, a medida que se opacaba ella imponente se erigía.
Regia, con actitud, hermosa, imponente. En medio de la oscuridad casi plena, logro ver su tamaño, alta y con curvas. Un cabello suelto, revuelto y largo le impedía observar su rostro, solo sabía con exactitud por instinto, porque no podía detallarla que no estaba preparada para verla.
Siempre escuchó historias de ella. Estás decían que era hermosa y hechizaba a todos aquellos que la observaban. Tampoco sabía que, el que la viera significaba que nunca mas seria como antes e incluso que no se iría jamás.
Lo cierto es que su corazón palpitaba con fuerza. El sonido de las olas ya no la calmaba, las luces no existían ni siquiera tenues por lo que el silencio se adueñó del lugar. Solo le quedaba esperar mientras paso a paso se acercaba.
Su corazón aprensivo se salía del pecho y sólo cuando ya estaba frente a ella comprendió la magnificencia del mar.
La mar como muchos le llamaban no era solo agua, era la personificación de si frente a un espejo.
Era una mujer hermosa cuyo rostro no podía detallarse porque revelaba la verdad de si misma en cada acto y en el que cada hombre que la amaba se reflejaba, el detalle estaba en que;
Esa figura emergente del inmenso horizonte que es el mar, era solo el demonio interno de cada ser y en el caso de ella específicamente fue:
La tristeza y el desazón de su vida lo que emergió de allí… siguió su camino, la tomó de la mano y desapareció para siempre.
