Ecos en la bruma

MARATÓN PINCELERO 2024

Aura Painone

1/4/2024

La bruma y la niebla invade mis sentidos mientras me pierdo en la sombra de mis sentimientos. Como cada día salgo a drenar mi frustración con una buena hora de trote. Así ha sido mi vida, desde la tarde en que te perdí. La tarde en que fue encontrado tu cuerpo sin vida en las afueras de la ciudad, en ese bosque en donde nos encantaba caminar y disfrutar juntos de nuestro amor. Solo pensar en ese día, pierdo mi capacidad de respirar. Siento que mi cerebro se detiene y caigo en un precipicio que no tiene fin.

Aun puedo recordar tu cuerpo frío y sin vida, tus ojos sin luz, tu boca reseca. Lo más absurdo es que recuerdo como nunca salías de casa sin tu crema de coco para mantenerlos hidratados. ¿Quién podría imaginar este amargo final? Aun en mi mente rebobino una y otra vez el momento fatídico cuando me informaron de tu muerte.

Lo peor vino después cuando pasé a ser el principal sospechoso. ¿que no entendían cuanto te amaba? ¿Cómo se le podía ocurrir semejante estupidez? Entre mi dolor y la agonía de la acusación no sabia que hacer. Tus padres me miraban con recelo, lo que más me dolió fue ir perdiendo poco a poco a mis amigos, incluso mi trabajo. ¿Entiendes ahora lo mal que lo estoy pasando? ¿Cómo pudiste hacerme esto? incluso después de tu muerte logras eclipsar todo. ¿cómo pude enamorarme de un ser tan egocéntrico?

Esa fatídica tarde caminábamos con otras tantas veces, hablando sobre nuestro futuro. Tu ibas cual golondrina saltando y disfrutando de nuestro lugar especial, te encantaba recoger piñas e intentar dilucidar detrás de la niebla que tan alto eran los pinos. Nos encantaba imaginar si nos perdiéramos entre la bruma qué haríamos. Pero esa tarde algo había cambiado, yo había cambiado. Estaba enojado y me sentía impotente, tú con tu belleza habías eclipsado a uno de mis amigos, veía como te observaba, como te desnudaba con la vista. Y tu le premiabas su comportamiento, con sonrisas sugerentes. Estoy seguro que después de nuestra discusión, él te encontró y te hizo daño. Seguro fue así, como tu lindo cuello terminó roto. ¿Qué otra explicación habría? porque aunque no tenga claro qué ocurrió esa tarde, yo nunca podría hacerte daño, eres el amor de mi vida, aunque tú jamás lo hayas valorado. Siempre buscando la atención de otros e intentando ser el centro del mundo.

Seguro lo citaste después de mi, siendo lo coqueta que eras. Quizás ya llevaban tiempo entendiéndose. Y en algún punto intento besarte a la fuerza y tu seguro le diste una bofetada. Él entonces arremetió contra ti, en su impulso te golpeó contra un árbol y en un arrebato de locura te tomó por el cuello, ese cuello tan pequeño y delicado. Y poco a poco fue apretando, esperando que tu por fin cedieras y sin darse cuenta fue robándote la vida. Luego al verte cual muñeca de trapo, seguro habría huido. Sí, estoy seguro que así pasaron las cosas ¿por qué seguir acusando a mi? yo nunca te hubiese hecho daño, aun cuando tu si lo hacías constantemente.

Me detengo justo donde tu cuerpo fue encontrado y no puedo perder la belleza del lugar, aunque ahora solo sea la escena del crimen. De pronto, un sonido metálico me heló la sangre. Entre las raíces de un árbol, un destello dorado brillaba bajo la tenue luz del sol. Me acerqué con cautela y recogí el pequeño dije que solías llevar alrededor del cuello. Un escalofrío me recorrió la espalda al recordar la última vez que lo vi, colgando inerte sobre su pecho sin vida. ¿Era esto una señal? ¿Una prueba de mi inocencia o un cruel recordatorio de mi culpa? La bruma se espesaba a mi alrededor, envolviendo mis dudas y mi dolor en un manto de silencio. Solo el tiempo, o quizás la propia niebla, podrían revelar la verdad.